Cuánta libertad le debemos a Lady Godiva

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Una hermosa mujer cabalgando desnuda entre las calles de una ciudad medieval. Curiosamente, la sensual y frágil imagen encierra una de las historias más poderosas de las rebeliones fiscales que fundaron las democracias modernas. 

A principios del siglo XI, la Inglaterra feudal era acosada por los impuestos que surgían tanto de las necesidades de los Señores como de las del Rey. Guerras, lujos y una economía improductiva y obsoleta demandaban cantidades de dinero cada vez mayores y por supuesto el recurso único de los gobernantes era aumentar los impuestos (¿por qué nos suena familiar?).

La carga tributaria de un país es el porcentaje del Producto Bruto Interno que recauda el Estado a través de impuestos. En las últimas décadas la presión fiscal en Argentina se duplicó y es una de las causas de nuestra decadencia. La brutal presión impositiva nos priva del ahorro y de las inversiones, por lo tanto del empleo. Somos un récord global y en realidad, somos presos de un sistema de opresión disimulado. El aumento sistemático del Estado no ha dado muestras de tener relación con una mejora en la calidad de vida de la gente, más bien sucedió lo opuesto: la inflación es constante y la pobreza va en franco aumento. ¿Estamos como en la época de la señora Godiva?

Veamos: Entre la casta devoradora de impuestos de la Inglaterra medieval, estaba el poderoso Señor Leofric, esposo de Lady Godiva, nuestra heroína. Lord Leofric entre pitos y flautas se había hecho de nuevos territorios, y los costes de su aventura conquistadora se habían traducido en una carga tributaria tal, que la miseria y el odio habían prendido fuerte entre sus súbditos.

Jamás sabremos si fue para evitar una revuelta o por la piedad que la pobreza le inspiraba, la cuestión es que la señora Godiva se plantó ante su marido exigiendo que dejara de cobrar tantos impuestos. El avaricioso marido dobló la apuesta y la desafió a pasear su desnudez a cambio de que él accediera a la baja tan demandada. La audacia y carisma de Lady Godiva hicieron el resto y su hazaña nos llega hasta hoy en cuadros, grabados, latas de chocolates y merchandising variado, cabalgando bella, cubierta sólo con sus dorados cabellos, siendo la primera mujer en intervenir en asuntos de regulación fiscal en contra del poder político. Y además salir triunfante.

Siglos y siglos después, en la Argentina, personas y empresas pagan 163 impuestos, 40 son nacionales, otros 40 son provinciales y los 82 restantes tienen escala municipal. De los 12 meses del año, los argentinos trabajamos siete para el Estado. Poco homenaje le rendimos a nuestra heroína medieval si ni siquiera alzamos la voz contra la confiscación del fruto de nuestro trabajo. Sean ciertas las leyendas o no, ojalá los esclavizados contribuyentes tuviésemos la valentía de imitar a los héroes mitológicos que forjaron nuestros derechos. Sumemos a las huestes de Lady Godiva al gran Guillermo Tell que encabezó la rebelión contra los cobradores de impuestos de los Habsburgos y al mismísimo Robin Hood cuya batalla permanente contra los abusos impositivos puso en jaque a Juan sin Tierra.

La  historia  de Lady Godiva, llena de matices cinematográficos, es revelada al mundo casi dos siglos después de acontecida, relatada por un monje de la Abadía de San Albano, en Hertfordshire. El valor de este documento está en el relato de los hechos ocurridos en 1215, nada menos que cuando se firma la Carta Magna.

Hagamos pues el ejercicio de pensar a Lady Godiva como una política populista, que se ganaba el corazón de la gente y que, sumando empatía y carisma logró dejar a su marido en una posición política insostenible mediante una campaña demagógica y eficaz. Pensemos si su impronta no fue inspiradora de aquellos que, tiempo después, redactaran la Carta Magna de Inglaterra.

El principio básico de que nadie, ni el rey, está por encima de la Ley, fue por primera vez reconocido en dicha Carta Magna, verdadera base del Estado de Derecho. Un tributo internacional a la libertad que reconociera en el Siglo XIII los derechos de todos los ciudadanos a poseer y heredar propiedades y a que se les protegiera de impuestos excesivos, entre otros detalles impensados para la época como la igualdad ante la ley. Este documento, el más importante en el desarrollo de la democracia moderna, fue un punto de cambio crucial en la lucha para establecer la libertad de los ciudadanos. ¿Acaso nuestra revoltosa medieval había inspirado ese primer documento que contuvo las disposiciones que prohibían el soborno y la mala conducta de los funcionarios? ¿La hazaña de Lady Godiva fue rescatada para enardecer aquellos espíritus?

Y es que de esto hablamos, de libertad. Los mitos medievales que forjaron nuestros derechos son gritos de libertad contra la opresión que significa no poder disponer del fruto de nuestro trabajo. El tamaño del Estado nos ha quitado las posibilidades de ser un país mejor. Esta cantidad de impuestos que nos pone como triste ejemplo ante los ojos del mundo es la razón que configura nuestro tobogán a la pobreza. No hay libertad posible si el Estado se queda con más de la mitad de nuestro trabajo. Sin propiedad privada estamos a merced del poder político, perdemos decisión sobre lo propio y eso nos priva de nuestra independencia moral, de realizar libremente nuestros proyectos.

Sabemos que Lady Godiva y Leofric existieron y 1057 cuando Leofric falleció, Godiva logró el derecho de heredar las posesiones de su esposo, siendo de los escasos vasallos que, tras la conquista de Guillermo de Normandía, pudo conservar la propiedad de sus tierras según figura en el Domesday Book, la encuesta ordenada por Guillermo el Normando tras la conquista de Inglaterra en 1066 para conocer las propiedades de sus nuevos súbditos y así saquearlos, cuándo no, vía impuestos.

Las más importantes transformaciones institucionales que moldearon valores y derechos en la sociedad occidental, surgen del descontento y la rebeldía ante la voracidad fiscal y de la defensa de lo que nos es propio.  Quedará la duda de si su cabalgata desnuda consiguió una reforma impositiva, pero sabemos que fue inspiración para las ideas de la libertad y la lucha contra la opresión fiscal. Y si los ignorantes y hambreados y enfermos ciudadanos feudales, lograron con sus leyendas dar vuelta la historia de Occidente, vergüenza debería darnos no saber enfrentar hoy a la casta política que confisca nuestro futuro.

Publicado en el Diario La Prensa

3 comentarios en “Cuánta libertad le debemos a Lady Godiva”

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