Diplomacia comunista con presentes griegos

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Dos de las dictaduras más añejas del mundo nos ofrecieron regalos esta misma semana tratando de mostrar la cara humana de sus cruentos regímenes. Tanto Cuba como China han desplegado aquí su turbia diplomacia con ayudas que ofrecen al gobierno argentino para afrontar la crisis del coronavirus. Pero ojito, pensemos bien qué es aquello que se esconde dentro de estos presentes griegos.

La estructura de propaganda que las tiranías vienen desplegando a lo largo del mundo, les permite establecer relaciones exteriores estrechas, de modo que obtienen beneficios para sus gobiernos pero sobre todo ablandan su imagen y quedan habilitadas en los países receptores para operar a través de medios masivos y organizaciones, en la difusión de loas a los regímenes que llevan bastante más de medio siglo oprimiendo a los pueblos que parasitan.

Tal es el caso de la diplomacia del Partido Comunista Chino que dona productos de dudosa procedencia y calidad a los países en crisis a causa del virus que ellos mismos propagaron y de cuya expansión son responsables. Lo han hecho en España e Italia, países a los que ocultaron información acerca de la pandemia que hoy los azota. Y lo han hecho con Argentina, enviándonos 5 mil trajes de protección, 10 mil máscaras y 50 mil máscaras quirúrgicas, después de que Xi Jinping nos felicitara por las medidas sanitarias adoptadas. ¡Mirá vos que suerte!

En las donaciones pueden verse las banderas de ambos países y una frase del Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea”. La idea de utilizar versos que indiquen hermandad y solidaridad, provenientes de la literatura del país de receptor, es reiterada por China en muchas ocasiones. A los italianos las cajitas les llegaban con la frase de Séneca “Somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín”. El flete para traer el material fue hecho por Aerolíneas Argentinas con una nutrida tripulación cuyo costo debería sopesarse con el de los trajes y las mascarillas a ver si la epopeya montada a tal efecto no nos salió demasiado cara.

Caballo de Troya

Pero el caballo de Troya más importante es el que puede llegar del Caribe, dadas las avanzadas conversaciones del ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires con el gobierno cubano para el arribo de un contingente de médicos cubanos que llegarían a nuestro país y sin más se pondrían a atender pacientes atacados por el coronavirus. Así, sin decir ni agua va, sin validar sus títulos y sin cumplir con los días de cuarentena estipulados por ley. Veamos de qué se trata.

El Ejército de Camisa Blanca es como Fidel Castro llamó al batallón de más de 50.000 cubanos que en casi 70 países ofrecen servicios médicos y que se ha convertido en su principal fuente de financiación. El salario que reciben, (y del que ven aproximadamente el 10%) le reporta a Cuba 9.000 millones de dólares por año, comparemos eso con los 3.000 millones que obtienen del turismo o los 4.000 que ingresan como remesas y que además caerán en picada gracias a la crisis mundial. Estos servicios son siempre pagos y se contabilizan como “exportación de servicios profesionales”, práctica que se afianzó a partir de la firma de un acuerdo de intercambio de médicos por petróleo, con el entonces Gobierno de Hugo Chávez.

El Gobierno cubano no divulga detalles de las transacciones, pero las estadísticas oficiales muestran que, en la última década, los profesionales contratados en el rubro “exportación de servicios profesionales” aportaron un promedio anual de más de 11.000 millones de dólares. De ellos, al menos un 80 por ciento, fue tributado por especialistas de la salud.

Este mecanismo de financiación de la dictadura comenzó tibiamente cuando la Unión Soviética dejó de ser el cajero de Cuba, pero se fue perfeccionando y creciendo conforme la diplomacia chavista extendía sus tentáculos por América Latina.

Hasta que Bolsonaro discontinuó el programa Más Médicos, Brasil asignaba más de 1.000 millones de dólares a Cuba cada año. Existe una demanda radicada en EEUU, por 4 médicos cubanos contra la Organización Panamericana de la Salud, OPS, por violación de leyes y convenciones internacionales contra el tráfico de personas y el trabajo forzoso. Allí se denuncia que la OPS firmó un contrato de tipo comercial con la “Sociedad Mercantil Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos”, CSMC, para implementar el programa de cooperación Más Médicos entre el Ministerio de Salud Pública de Cuba y la OPS para la provisión de atención en Brasil por parte de profesionales cubanos. El ex gobierno de Dilma Rousseff pagaba los servicios a la OPS, que los redireccionaba a Cuba, ya sea a la CSMC o al Ministerio de Salud. Por el trabajito de redireccionar, la OPS cobró una comisión de 5% (unos 75 millones de dólares) como intermediario y administrador del programa, abonando a los médicos cubanos el 10% del total como salario, una parte en mano y otra depositada en cuentas en Cuba. El restante 85% del contrato se giró al gobierno cubano, 1.275 millones de dólares.

Similares programas se habían instituido en Bolivia, Uruguay y Chile y las irregularidades administrativas sumadas a evidencias del accionar de parte de los médicos en acciones ilegales, más las quejas por la deficiente preparación profesional hicieron que también se suspendieran esos programas. Ecuador también decidió concluir los acuerdos de cooperación, luego de que se confirmara que al menos 250 personas que ingresaron con pasaportes oficiales de acuerdos médicos con Cuba habían participado en manifestaciones violentas. Finalmente por delitos o irregularidades, 11.000 médicos cubanos fueron expulsados ​​de Brasil, 725 de Bolivia y 347 de Ecuador. La OEA (Organización de los Estados Americanos) denunció lo ocurrido en la conferencia “La oscura realidad detrás de las misiones médicas cubanas”.

El corte del flujo de dinero ha sido letal para las finanzas cubanas que de pronto vieron en la crisis del coronavirus un renacer tanto de sus posibilidades de ingresos como de su propaganda política.

Infiltración en Venezuela

El caso de las misiones cubanas en Venezuela debería servir para entender el rol que cumplieron en el afianzamiento del régimen de Maduro. Gustavo Tarre Briceño, embajador del gobierno interino de Venezuela ante la OEA, dijo:

“Los médicos tenían una función política: identificar quién era el oponente del gobierno, adoctrinar a los pacientes y actuar como agentes de inteligencia para preservar el régimen chavista en Venezuela. El número no se ha establecido con precisión, sin embargo hay 40.000 personas (no todos son médicos)”.

Durante las últimas elecciones, los médicos cubanos eran obligados a contar cuántas personas hipertensas o diabéticas habían ido a votar y si eran chavistas u opositores. Nicolás Maduro usó a médicos cubanos y a los servicios de salud para presionar a los votantes para su reelección, debiendo enfocar sus esfuerzos en el proselitismo electoral sobre pacientes con enfermedades crónicas y que requerían de atención frecuente. The New York Times denunció que los médicos cubanos en Venezuela debían persuadir a los pacientes a votar por Maduro incluso rechazando el tratamiento para los partidarios de la oposición y otorgando medicamentos para sobornar a los manifestantes.

Italia tuvo que gastar miles de euros para traer a 52 personas de La Habana, según denunció la ONG Venezuela: la pequeña Venecia cuando había médicos venezolanos residentes en la zona que se encontraban tramitando la homologación de sus títulos. La ONG denunció que el acuerdo no sólo aporta dinero a la dictadura, sino que son usados para adoctrinar a los pacientes, habitualmente de sectores muy humildes. Hoy en el hospital de Crema están buscando voluntarios que hablen español para ayudar a los médicos cubanos en las traducciones, y un gasto aún desconocido que ciertamente se ha pagado para traer a los llamados médicos cubanos a Italia.

En Qatar, el periódico The Guardian, denunció que el Gobierno de Cuba se queda con el 90% del salario de los médicos cubanos, las fuentes consultadas por el diario explicaron que el gobierno qatarí paga a La Habana “entre cinco mil y 10 mil dólares al mes por cada profesional médico”. Los cubanos también revelaron al periódico que tienen que entregar sus pasaportes cuando llegan a Qatar.

Prisoners Defenders, una ONG dedicada a la defensa de los derechos humanos en Cuba, denuncia que los médicos reciben entre el 10% y el 20% del salario pagado por los países anfitriones, y el resto lo retienen las autoridades cubanas. Según esta ONG que viene recabando datos en los 64 países en los que existen misiones cubanas:

  • El 41% dijo que un funcionario cubano les quitó el pasaporte al llegar al país anfitrión.
  • El 91% dijo que fueron vigilados por funcionarios de seguridad cubanos durante su misión, y el mismo porcentaje informó que se les pidió que transmitieran información sobre colegas a los funcionarios de seguridad.
  • El 57% dijo que no se ofreció como voluntario para unirse a una misión, pero se sintió obligado a hacerlo, mientras que el 39% dijo que se sentía fuertemente presionado para servir en el extranjero.

Denuncian, además, que los médicos enviados por Cuba, deben cumplir objetivos semanales en relación con la cantidad de vidas salvadas, pacientes ingresados ​​y tratamientos para ciertas afecciones para exagerar la eficacia de las misiones, de modo que las autoridades cubanas puedan exigir mayores niveles de pago al país anfitrión o justificar la ampliación de la operación.

Peligro deserción

La deserción también está controlada con mano de hierro, desde 2013, quienes abandonen “misiones” o contratos oficiales en el exterior tienen prohibido volver a la isla por 8 años, dejando atrás a sus familias.

El sistema comunista prohíbe que los médicos trabajen en el sector privado: todos trabajan para el Estado. El Departamento de Estado de EEUU, alertó acerca de Cuba en su informe sobre Trata de Personas: “El gobierno cubano no tomó medidas para abordar el trabajo forzoso en el programa de misiones médicas extranjeras, a pesar de las persistentes denuncias de que funcionarios cubanos amenazaron y coaccionaron algunos participantes para permanecer en el programa”.

Los relatores especiales de la ONU, especialistas en formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas, enviaron una carta al gobierno castrista, en noviembre de 2019, diciendo que las condiciones laborales de los médicos cooperantes cubanos pueden llegar a calificarse de “trabajo forzoso”, que constituye un tipo de “esclavitud moderna”. Existen 110 testimonios en la Corte Penal Internacional (CPI) que además denuncian que no son verdaderos voluntarios porque se ven obligados con condiciones de trabajo que podrían conducir al trabajo forzoso, según los indicadores establecidos por la Organización Internacional del Trabajo.

La solidaridad de las misiones cubanas encubren el reclutamiento esclavo de los médicos bajo amenazas y presiones políticas. Rechazar ser parte de una misión solidaria en el exterior es considerado una falta de compromiso revolucionario, y las consecuencias pueden ser imaginadas por cualquiera. Cuando se unen al programa no son informados del destino, ni la duración, ni cuánto les pagarán. No pueden ser acompañados por todos los miembros de su familia. No se les entrega su pasaporte y, una vez llegados al país anfitrión deben realizar, si se les ordena, actividades políticas, de propaganda e inteligencia. Imaginemos lo que puede implicar negarse, lo que puede llegar a ser el riesgo para ellos o para la familia que dejan en Cuba. Agentes de la Seguridad que son enviados como “coordinadores” son los encargados del control en destino. Los cubanos destinados a esas misiones son virtualmente esclavos del régimen castrista.

Abominable historia

El secretario general de OEA, Luis Almagro, declaró:

“Durante mucho tiempo la comunidad internacional ha permitido la normalización de este sistema represivo, a pesar de la abominable historia de violaciones a los derechos humanos en Cuba. Se trata de la explotación del hombre por parte del Estado, que se beneficia con la violación y la trata de seres humanos”.

Este es el presente griego que la dictadura cubana, en cuyo suelo la gente muere de hambre y no puede educar profesionales ni con un nivel académico básico, nos quiere ofrecer. ¡Equo ne credite, Teucri! Quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes!

O traducido al buen criollo: ¡No confíen en el Caballo de Troya, señores! Sea lo que sea, temed a los comunistas, mucho más si traen regalos!

Publicado en el Diario La Prensa

8 comentarios en “Diplomacia comunista con presentes griegos”

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